Un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto de relieve las bacterias que presentan mayor preocupación a nivel mundial debido a su creciente resistencia a los antibióticos. Estos microorganismos, también detectados en Perú, han desarrollado la capacidad de resistir múltiples tratamientos, por lo que complican el manejo de las infecciones que suponen un riesgo significativo para la salud pública. El documento clasifica a estas bacterias en tres categorías según su peligrosidad: crítico, alto y mediano.
En el grupo crítico se encuentra Acinetobacter baumannii, una bacteria que puede provocar infecciones respiratorias severas y que se ha vuelto especialmente difícil de tratar debido a su resistencia a los antibióticos más potentes. Las enterobacterias resistentes a cefalosporinas de tercera generación y carbapenemes también encabezan esta lista, ya que son responsables de infecciones graves como la sepsis y pueden transmitir sus genes de resistencia a otras bacterias. Junto a ellas, Mycobacterium tuberculosis resistente a rifampicina es una preocupación constante, dado su papel en la propagación de la tuberculosis, una de las enfermedades más letales a nivel global.
El grupo de prioridad alta incluye a patógenos como Salmonella Typhi, responsable de la fiebre tifoidea, y Enterococcus faecium, que puede causar infecciones serias como la endocarditis, prostatitis y celulitis. También se consideran peligrosos Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus, especialmente frecuentes en ambientes hospitalarios donde pueden dificultar los procesos de recuperación de los pacientes.
Las bacterias catalogadas como de prioridad media, como los estreptococos del grupo A y B, son responsables de infecciones de garganta y piel, así como de meningitis en neonatos. Streptococcus pneumoniae, conocido como neumococo, y Haemophilus influenzae, también figuran en esta categoría debido a su implicación en casos de neumonía.