Preocupación e indignación despertó en algunas personas la tala de varios ejemplares de árboles de eucalipto, en el Pasaje Progreso, a la altura del Penal de Mujeres de San Pedro de Lloc.
La ciudadana Socorro Valencia de Crowley cuestionó el accionar de quienes talaron las especies, en contra de la tendencia ambientalista que debe primar. El cuidado del ambiente exige que las personas nos adecuemos a los espacios donde ya existen los árboles que demoraron décadas en crecer, más allá de que se encuentren en áreas privadas.
La ciudadana consideró que las autoridades municipales deben velar por la conservación de los árboles y no permitir una tala indiscriminada sobre todo en las zonas urbanas donde más se necesitan.
La tala de los seis eucaliptos debiera efectivamente someter a reflexión a las autoridades para que se determine con claridad, mediante ordenanzas, cuál es la posición municipal respecto del cuidado y la protección del ambiente urbanístico de esta ciudad, que siempre se ha caracterizado por su afinidad con la naturaleza.
San Pedro de Lloc ha ido perdiendo progresivamente especies arbóreas sin que haya una reposición de manera planificada.
Opinión de especialista
El doctor en Ciencias Biológicas (Botánica) y director del Centro de Investigación en Geografía Aplicada (CIGA) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Martín Timaná, señala que “los bosques urbanos son la gran respuesta para enfriar o mitigar el calor, como se ha demostrado ya en muchas ciudades del mundo. Asimismo, sostiene que, como parte del paisaje urbano, es necesario tener no solamente parques y jardines, sino también que las grandes avenidas estén cubiertas de árboles”.
Agrega que, “Cuando tenemos zonas con puro concreto, como las avenidas, se da lo que se llama el ‘efecto albedo’, que es este calor que se refleja en el concreto que se calienta y luego se emite, lo que aumenta la sensación de temperatura. Entonces, al crear un techo de hojas, se reduce drásticamente el impacto de rayos solares sobre las veredas y así la sensación del calor”.
Finalmente explica, “los árboles, como todos sabemos, no solamente producen oxígeno, sino también capturan dióxido de carbono. Entonces, mientras más áreas verdes tengamos, estamos ayudando a generar una mayor cantidad de oxígeno y también a reducir el impacto del cambio climático al absorber el CO2”.
Como puede verse, con suficiente sustento académico, no hay exageración en el cuestionamiento de la ciudadana Socorro Valencia, y por el contrario es una llamada de atención a las autoridades para acercarse más a su rol de protección y promoción de ambientes urbanos saludables.